Mujeres dispersas por la historia de mi vida.
Se alimentan y se llaman entre ellas.
Algunas se arrebatan como amazonas
otras se convierten en luz y se aman.
Soñadora, me desnuda entre los caminos.
Me despoja de la historia, exenta en el tiempo.
A la caza de la magia de otro mundo
que sólo existe en mi corazón.
Me quedé huérfana de momentos,
de cuentos para dormir y de hadas.
La ternura de la noche me envuelve
feliz duermo.
Amamanto las cicatrices blancas
albergan el misterio de todos los ejes.
El movimiento salvaje de la vida.
La fuerza de todos los mares en mi cadera.
Amiga del mundo, infinita ternura
sonrisa diáfana donde todos caben.
Todo parece vivir en mis pupilas.
Todos los cantos a la vida en mi garganta.
Amante, eterna Penélope a la espera
tejiendo el placer en su propia piel.
A la espera de tus brazos de luz.
A la espera, espera de tu piedra gastada.
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