La levedad de la realidad
esparcida entre unos dedos
ya no apretados sobre ti.
Estado de sueño mágico,
mi cuerpo no me pertenece.
Acaricias como un sueño
mis piernas con tu aroma.
Todas las promesas suenan mejor
cuando el amor ha hurgado
entre nuestros huecos.
Voluntad difusa encallada
entre las voces sordas.
Acudo a ti desde todos los tiempos
Parece que te amé desde siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario