sábado, 30 de enero de 2016

Cuando la vida me busca



Cuando la vida entre los dedos del tiempo
busca mis pasos de tierra y los sueños de miel.
Cuando los ocasos y la noche se abrazan.
Las mañanas se desprenden de los luceros.
Cuando el día recuerda que la noche duerme
en otro lado del mundo y su magia.

Canto a la vida.
Entre los miedos que expiran, 
está mi sonrisa tímida e infantil.
Soy el viento que ondea la bandera
del país de los poetas.

La soñadora de caminos solitarios.
La mujer que ama en soledad 
también en brazos de su amante.
La madre que tiembla y resuelve.
La loba que protege y viaja.
Soy el árbol de otoño 
que se despoja de su pasado.

Si la vida me busca, 
estoy en el mundo anexo 
a los desiertos y las montañas.
Los manantiales y las cuevas.
El amor y la tristeza.
La oda y el canto.

Estoy vagando por el mundo
con mi brújula añil.
Entre magnolias rosas,
las calas de primavera, 
las piedras del camino
y mi sonrisa amplia, 
en mi santuario protegido, 
la soledad.

jueves, 28 de enero de 2016

Cuando te amo



En ti comienzan otras primeras veces, 
el mundo es pequeño cuando te amo, 
cuando en tus brazos, ebria, 
sumerjo las historias resueltas.
En tu boca vierto la magia 
de todos los sueños 
manantial dulce de mi piel.

Te amo cuando me miras, 
con la mirada del viajero, 
de pasos efímeros
y las manos firmes.
Te deseo en mi boca 
con los labios sonreídos
y la vida sostenida.

Mi cuerpo te grita mudo
con fonemas de ternura.
Caigo al abismo de tu ojos.
Pintas en mi piel 
todos los amaneceres
sin nombre ni autor.

Te quiero entre mis piernas
cuando el deseo 
zarandea tu cuerpo,
entre los besos furtivos
lejos de nuestras bocas.

Cuando te amo
se despiertan los sueños.
Se bañan tus deseos
repartidos en la geografía,
de todos mis caminos 
ya caminados.








sábado, 23 de enero de 2016

Dibujos en mi piel




Llegas en la mañana ebrio de deseo
las palabras se pintan de besos y labios.
Tus dedos navegan por mi cuerpo
mi piel es un desierto por recorrer.

Te miro entre los gemidos de mi cuerpo.
Tus dedos secuestran los nortes perdidos.
En mi piel respiran brújulas amañadas,
sin limbos soñados, historias imposibles.

Dibujas en mi piel el color del mar azul,
atardeceres púrpuras, los árboles verdes.
Dibujas la realidad del mundo errante
mi cuerpo es tu mapa anhelado de vida.

Dibujas la curva de entrega en mi cuerpo
tu corazón palpita sobre mi vientre.
Tu abrazo grita en silencio 
penetra en mi cuerpo se hace a la mar.

Calmas las galernas de la historia
al besar mi cuerpo y repartir tus labios.
Entras en mi mundo de poros
y te doy mi alma sin matices de amor.

Pintas sobre mi cuerpo otras marcas 
otras luces en tu camino.
En mis caderas respiran 
moribundos los miedos negros.

Aprietas entre tus manos mis senos,
entre tus labios mi pezones te gritan.
Mi vida es una suave acuarela
cuando alcanzo tu cuerpo.

Soy tuya, te imploro 
en el abismo del deseo.
Mi alma vuelve a casa
cuando beso tu éxtasis. 





martes, 12 de enero de 2016

Ocaso




Como se va el sol entre los dedos del tiempo.
Llegará mi boca resuelta de silencio.
Te besaré sobre una quimera incierta de amor.

Como el aire del ocaso perfila el horizonte.
Mi cuerpo sonará en tus brazos emergentes.
Cobijarás mi alma abrigada de otros mundos.

La felicidad es tan efímera de momentos.
Los besos que no te di esa tarde de ocaso.
Viajaron a otros labios, lejos de tu boca.

lunes, 12 de octubre de 2015

Algún Soneto




Se descuelga el tiempo de los instantes.
Asoman como las luces entre los postigos
Buscando una boca torcida sin abismos.
Retengo tu imagen sin formas latentes.

Estás entre los huecos vacíos de las paredes.
En la fiebre oculta de caricias sin manos
En la curva entregada de mis días callados.
En la epifanía de todos mis pálpitos reales.

Maldigo tu entrada en mi alma sin puertas
El lugar ingrávido de mis delirios sin luces.
El abandono del carnal gesto de tus pupilas.

Esparcidas en la piel madrugadas sin dimensiones.
El mundo rueda con todas las posturas ajenas
Mis deseos desteñidos ocupan colores otoñales.

domingo, 27 de septiembre de 2015

El hombre de la casa del faro




Ha dejado entrar el mar en sus ojos,
el mundo puede bañarse en su mirada.
Viaja por los cuerpos donde habita su piel.
Sus poros se mueven como las luces del faro

Sabe entrar en la cueva de los deseos.
Dibuja entre sus manos, todavía
ondeantes los barcos hundidos.
Sus brazos son redes del mar.

Se bañan en él las sirenas ciegas,
arrastran de las mareas su lamento
engullen todos sus desvelos.

Se eleva sobre el mar, como el faro,
arremete contra las derivas de otros,
también sobre sus escollos.



sábado, 26 de septiembre de 2015

Cuando Trafalgar se apaga. Desde todos los caminos






Para llegar al lugar donde se desea, a veces es necesario que dejemos al tiempo balizar los caminos de la fe en uno mismo; no olvidar los sueños, no abordar con impaciencia, mirar a lo lejos para poder sectorizar un trayecto y la mejor señal, disfrutar en todo momento mientras se alcanza el destino. Todo caminante que sea capaz de respetar las señales, sabe que en ocasiones la mejor manifestación de estar en el lugar adecuado nos puede situar alejados de la soledad del viento y la vereda estrecha. Aunque alejados en tiempo y espacio real del sendero, ese lugar es el primer punto de partida anotado en el cuaderno.
Una persona que llega de manera repentina a un círculo de conocidos, trayendo consigo en el mapa de su vida lugares por descubrir, lugares sin duda que al hablar de ellos se puede sentir que son los mismos anotados en mi cuaderno de rutas por hacer aunque desprovistos de espacio y de nombre propio. 

Alejados del verdadero destino, una tarde de primavera marca una nueva etapa soñada sobre un horizonte vacío,  sí, tiene la misma luz de todos los lugares recorridos, un faro, faro de Trafalgar.
Aquella tarde la pasión por esas luces del mar me alejó del mundanal ruido de la ciudad, de los datos técnicos de otros faros y de una directiva encorbatada con chaquetas algo deslucidas en algunos. No le tembló la voz al ofrecerme su lugar junto al faro para visitar Trafalgar, un verdadero icono de la cultura de faros me hablaba aquella tarde de música en el agua, ello me transportó a una dimensión más elevada, fuera de la realidad o del tiempo, como si las mismas agujas del reloj dispusieran otros minutos en nuestro instante de conversación. Trafalgar, Cádiz, océano Atlántico, un lugar alejado de mis viajes rutinarios que en aquel instante volcaban sobre mis emociones infinitas referencias de cómo comenzar mi camino a pie junto al mar. Juan Martínez, dispuso todas las luces necesarias para que pudiera alcanzar la luz de un gigante de luz en la costa gaditana. Aunque siempre dije que ese 21 de mayo, en los ojos de Juan vi el verdadero color del mar, unos ojos como los suyos no son sólo miradas, la magia del mar está contenida en ellos. Pero el faro más inmenso que jamás encontré, lo hallé en su corazón, lugar especial, atalaya alzada por encima de ese otro mundo. Esa tarde, él era el faro de mis caminos, anotado con toda la emoción en mi cuaderno, "en Trafalgar hay un faro, y en ese faro vivió la luz de todos los faros en forma de hombre, Juan Martínez."



sábado, 12 de septiembre de 2015

Siempre alumbras





Aceptas mis miedos como el mar
también acepta las mareas de la luna.
Los momentos en que sucumben los sueños
entre los miedos morales.
Acudes a la mar entre mi cuerpo
desnudo de elementos terrenales.
Alumbras mi baño nocturno
repartes tus sueños de vida
entre la sal de mi cuerpo.
Alumbras como el faro
mi risa sobre la arena.
Mis ojos son tu estrella
la de todos los vientos.
La de tus sueños despiertos.
Escuchas junto al faro
donde me baño desnuda.
El eco de mi voz
"Te quiero",  entre las sombras
donde el faro no llega.
Dibujan en el aire
los besos de sal
repartidos en nuestra piel.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

En el tiempo sin luz





En el tiempo donde la luz gira y gira.
En los instantes donde la oscuridad
se hace parte de una vida ciega.
En los rincones donde el viento
ni llega, ni quiere soplar.
En los ojos cerrados del farero
que pestañea para no llorar.
En mi lugar en silencio,
cuando asalto lo prohibido
para soñarme que vivo en ti.
La piedra sabe que en los ángulos
dónde la luz es ausente,
donde puedo ver el éxodo del tiempo,
en ese momento sin sueños que apretar
o me enganchas en tus pestañas
o me iré para siempre.
Su luz alumbra a lo lejos,
yo respiro en silencio
en el ancla de tierra de tu faro.
Arrebata tú, sus sueños de luz
en tu propio instante respirado.
O el tiempo de gloria asomará
como lo hace el sol por levante.
Y levante yo mis pasos hacia
otros caminos.



viernes, 31 de julio de 2015

Atemporal





Arrinconada en mi pasado y desde el tuyo 
también.
Varada en otras almas que me rondaron
y en las tuyas.
Castigada en los rincones frustrados, 
 y en otros tuyos.
Hundida con todo el aire en mis senos.
Como siempre liberada. 
Como la galerna cuando grita.

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