
Sigue ahí mi norte, sin caer en el olvido de un naufragio.
Mis sacudidas sostienen la propia victoria.
Se calla el rugir de unas olas para escuchar mi canción de cuna.
Escúchame, mírame,...
Cargaré sobre mis pies en la tierra.
Andaré entre mis propios silencios.
Arrancaré de la sordera mi propia carcajada infantil.
Aguantaré atada a mis propias entrañas.
Sacaré el ímpetu de mis caderas femeninas.
Haré de mi susurro el himno de mi alegría.
Me perdonaré caer para volver a caer.
Ahora mi amor, cierra los ojos, ...
Cantaré una nana para dormir a mis ángeles caídos.
Desplegaré mi bandera al viento.
Gritaré a la vida una y otra vez.
Sostendré tras la tormenta de sal mi corona laureada.
No existe infierno que me condene, mientras Dios me de vida.
Razón de mi vida, construir más fuerte mi propia atalaya de luz.
(..)
Los faros mas embestidos a veces son los más necesarios.
Merece la pena pinchar el link para conocer la historia de este faro, a mi me fascinó.