domingo, 27 de septiembre de 2015

El hombre de la casa del faro




Ha dejado entrar el mar en sus ojos,
el mundo puede bañarse en su mirada.
Viaja por los cuerpos donde habita su piel.
Sus poros se mueven como las luces del faro

Sabe entrar en la cueva de los deseos.
Dibuja entre sus manos, todavía
ondeantes los barcos hundidos.
Sus brazos son redes del mar.

Se bañan en él las sirenas ciegas,
arrastran de las mareas su lamento
engullen todos sus desvelos.

Se eleva sobre el mar, como el faro,
arremete contra las derivas de otros,
también sobre sus escollos.



sábado, 26 de septiembre de 2015

Cuando Trafalgar se apaga. Desde todos los caminos






Para llegar al lugar donde se desea, a veces es necesario que dejemos al tiempo balizar los caminos de la fe en uno mismo; no olvidar los sueños, no abordar con impaciencia, mirar a lo lejos para poder sectorizar un trayecto y la mejor señal, disfrutar en todo momento mientras se alcanza el destino. Todo caminante que sea capaz de respetar las señales, sabe que en ocasiones la mejor manifestación de estar en el lugar adecuado nos puede situar alejados de la soledad del viento y la vereda estrecha. Aunque alejados en tiempo y espacio real del sendero, ese lugar es el primer punto de partida anotado en el cuaderno.
Una persona que llega de manera repentina a un círculo de conocidos, trayendo consigo en el mapa de su vida lugares por descubrir, lugares sin duda que al hablar de ellos se puede sentir que son los mismos anotados en mi cuaderno de rutas por hacer aunque desprovistos de espacio y de nombre propio. 

Alejados del verdadero destino, una tarde de primavera marca una nueva etapa soñada sobre un horizonte vacío,  sí, tiene la misma luz de todos los lugares recorridos, un faro, faro de Trafalgar.
Aquella tarde la pasión por esas luces del mar me alejó del mundanal ruido de la ciudad, de los datos técnicos de otros faros y de una directiva encorbatada con chaquetas algo deslucidas en algunos. No le tembló la voz al ofrecerme su lugar junto al faro para visitar Trafalgar, un verdadero icono de la cultura de faros me hablaba aquella tarde de música en el agua, ello me transportó a una dimensión más elevada, fuera de la realidad o del tiempo, como si las mismas agujas del reloj dispusieran otros minutos en nuestro instante de conversación. Trafalgar, Cádiz, océano Atlántico, un lugar alejado de mis viajes rutinarios que en aquel instante volcaban sobre mis emociones infinitas referencias de cómo comenzar mi camino a pie junto al mar. Juan Martínez, dispuso todas las luces necesarias para que pudiera alcanzar la luz de un gigante de luz en la costa gaditana. Aunque siempre dije que ese 21 de mayo, en los ojos de Juan vi el verdadero color del mar, unos ojos como los suyos no son sólo miradas, la magia del mar está contenida en ellos. Pero el faro más inmenso que jamás encontré, lo hallé en su corazón, lugar especial, atalaya alzada por encima de ese otro mundo. Esa tarde, él era el faro de mis caminos, anotado con toda la emoción en mi cuaderno, "en Trafalgar hay un faro, y en ese faro vivió la luz de todos los faros en forma de hombre, Juan Martínez."



sábado, 12 de septiembre de 2015

Siempre alumbras





Aceptas mis miedos como el mar
también acepta las mareas de la luna.
Los momentos en que sucumben los sueños
entre los miedos morales.
Acudes a la mar entre mi cuerpo
desnudo de elementos terrenales.
Alumbras mi baño nocturno
repartes tus sueños de vida
entre la sal de mi cuerpo.
Alumbras como el faro
mi risa sobre la arena.
Mis ojos son tu estrella
la de todos los vientos.
La de tus sueños despiertos.
Escuchas junto al faro
donde me baño desnuda.
El eco de mi voz
"Te quiero",  entre las sombras
donde el faro no llega.
Dibujan en el aire
los besos de sal
repartidos en nuestra piel.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

En el tiempo sin luz





En el tiempo donde la luz gira y gira.
En los instantes donde la oscuridad
se hace parte de una vida ciega.
En los rincones donde el viento
ni llega, ni quiere soplar.
En los ojos cerrados del farero
que pestañea para no llorar.
En mi lugar en silencio,
cuando asalto lo prohibido
para soñarme que vivo en ti.
La piedra sabe que en los ángulos
dónde la luz es ausente,
donde puedo ver el éxodo del tiempo,
en ese momento sin sueños que apretar
o me enganchas en tus pestañas
o me iré para siempre.
Su luz alumbra a lo lejos,
yo respiro en silencio
en el ancla de tierra de tu faro.
Arrebata tú, sus sueños de luz
en tu propio instante respirado.
O el tiempo de gloria asomará
como lo hace el sol por levante.
Y levante yo mis pasos hacia
otros caminos.



viernes, 31 de julio de 2015

Atemporal





Arrinconada en mi pasado y desde el tuyo 
también.
Varada en otras almas que me rondaron
y en las tuyas.
Castigada en los rincones frustrados, 
 y en otros tuyos.
Hundida con todo el aire en mis senos.
Como siempre liberada. 
Como la galerna cuando grita.

jueves, 30 de julio de 2015

Yo, tu faro






Ven, ven como llega la noche ausente de luces
y todas las estrellas por recorrer.
Todas las profundidades negras de la madrugada.
Tu silencio y tu lamento mudo,
aparecen por un horizonte roto.
Otra mirada cambiante de luces 
de pupilas gastadas y de preguntas.
Caen tus párpados sin buscar entre los mundos.
El aire atrapa las hojas secas, las eleva
como se eleva las hogueras en San Juan.
El aire destapa las humedades 
como el sol destapa las ventanas de la noche.
Soy tu faro, estrujando estrellas 
entre tus palabras escondidas.
La luz que gira en tu mundo sordo.
El faro que se pierde en el horizonte de tus recuerdos.
Encontrando sin buscar, tus viajes sin fin.


martes, 28 de julio de 2015

En el mar y en tus brazos





Aprietas mi cuerpo entre tus manos como atrapas
a tu faro desde arriba.
Gobiernas el baile de mis curvas 
como lo hace la luz vigilante.
Navego hasta ti, casi perdida en mis luces.
Pero iluminas mi ser con tu mirada de mar.
Como un faro convives en mi noche eterna.
El pasado se difumina en el horizonte donde 
también el haz se pierde en la sombra. 
En la sombra de la nada y del olvido.
Deja tus besos en mi boca
abierta al amor apagando la pasión, 
como se apaga el faro en la mañana.

sábado, 25 de julio de 2015

Necesitarte




Y apañas toda tu vida libre en el tiempo.
Quieres cuidar mi días sin ti.
Cubres con tus manos mis cicatrices.
Y te vas como el tiempo y sus minutos.

Quiero vivir en ti, pero no quieres.
Que alimente mi sonrisa en tu mirada.
Que mis brazos se agarren a ti
como mis caderas te atrapan.

Quiero amarte. Necesitando existir en ti.
En ti que eres mi bandera.
Mi timón hacia la vida.
El muelle donde mis sueños duermen.

Quiero atarme a la luz de tu faro.
Que arrebates mis zapatos solitarios.
Quiero necesitarte
Pero tú, protegerme de mis días sin ti.

domingo, 19 de julio de 2015

Todas las luces.




Eres la proclamación de las luces.
Todas giran en tus brazos
iluminan mi cuerpo de nadie y tuyo.
Me quedo en el mar de tus ojos
aprendí a amarte entre los lugares
donde tu oscuridad vive.
Desde las puertas abiertas
de tus zozobras y el desnudo de tu alma.
Reunías todos mi faros caminados
ya no era del mundo, era tuya. 
Pero llega el día con el sol,  sin la noche.
Cierras las puertas de tus sombras
te vistes de día para el resto de los hombres.
Sigo siendo del tiempo
con todos los faros por andar.
Tu mirada azul habita en mis recuerdos
como un estado de locura
convertido en fiebre atemporal. 

La magia de todas la emociones



Llegar a ti era llevar todas mis primeras veces.
Todas juntas desbordaron el vacío de tu mar
tu espacio desmedido en soledad
alineado entre tus silencios.
Un lugar entre tus libros para mis versos. 
Y un lugar para mi feminidad de colores.
También mi soledad abierta al mundo
soñó como nosotros su primera vez.
Vivir en ti. Correr hacia ti. 
Amar en ti. Vestirme en ti.
Dormir en ti. Despertar en ti.
Soñar en ti. Huir en ti.
Vivir.
Sentir.
Tocar.
La primera vez en ti.
Apagar los abismos. 
Y el faro alumbrar la nada.
La primera vez 
no habita en la nada.
Todo habita fuera de ti.
Sobre mi propio faro errante.
Trae todos los sonidos del mar.
Ausentes de tu silencio.
Todos los segundos apretados.
De mis pasos sin ti.
De mis sueños despiertos. 
De mis nubes difusas.

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