miércoles, 17 de junio de 2015

Momentos



Momentos para mis ojos
desnudarse en el azul de tu mirada,
precipitar mi vida en silencio
al abismo de tus pupilas.

Momentos para mi boca
arremeter con descaro en la tuya.
Moribundo mi susurro
sin tus labios de locura.

Momentos para mis manos
tocando tu cuerpo y su ímpetu.
Caducando los miedos
celebrando tu piel.

Momentos para mis senos
entre tus dedos amantes, 
atrapados en tu boca de sed.
Vestidos con tus manos.

Momentos para mis caderas
ondeando sobre tu cuerpo
como bandera airosa
sin más tierra que tus brazos.

Noche.




Llega sobre el horizonte dorado 
los minutos sobre momentos de luz,
sólo momentos.
A veces la noche niega con la oscuridad
la realidad más amarga, la distancia.
La piel apaña todos los recuerdos
busca entre la mente todas las caricias
y hasta tu aroma parece húmedo 
sobre mi piel, cada noche.
Me voy con nuestro último beso
mis labios agonizan un instante,
asomados al vacío del mundo 
cuando tu boca no está cerca.
Cae la noche sin piedad 
sobre el altar de mi cuerpo.
Sobre las huellas que dejaste 
peleo con la madrugada callada, 
quiere borrar tus movimientos
los que todavía acunan mis caderas.
Mis dedos como redes del mar
recorren mis piernas y mi piel, 
son el eco de tus susurros 
el estribillo de tu canción sobre mi.
La luz ya no está en el horizonte, 
sólo momentos
y llegarás de nuevo
con tu luz.

Desde mar y desde tierra







Duermes con el sol de la tarde
en las caricias de mis manos.
Miro el faro desde tu lugar en la noche.
Se apodera del brillo del sol y de mis ojos.
Deseas a la mujer
Temes a la mujer.

Tú desde mar, yo desde tierra
la misma luz del faro y tan lejos.
Tú con todos los momentos resueltos
y mis caminos acomodando los minutos.
Canto una oda sobre la montaña
y me vierto en tu mar.

Me desnudo ante las olas de tus anhelos.
Llevo los susurros de las conchas huecas
entre los abismos de tus deseos.
Desde tierra entro en tu mar.
Pero duermes en tierra lejos de mí.
Tus momentos resueltos.

Caen tus manos sobre mis caderas.
Soy tuya en tus soledades.
Soy del mundo cuando habitas tus rincones.
Traigo todos tus deseos por cumplir.

Volveré a tierra y te veré en el mar.

Y te quiero, desde tierra y cuando me vierto
en tu mar.
Y te quiero en tus brazos
y lejos de ellos también te amaré.


martes, 16 de junio de 2015

Tus manos de luz





Arrebata el faro la oscuridad de nuestra cama. 
Va y viene asomándose a nuestros besos.
Mi cuerpo corona tu cuerpo se eleva sobre ti.
Nuestras lenguas caminan como la noche.
Se atropellan por nuestra piel.

Tus brazos invaden mi cuerpo.
Callan todos lo lamentos pasados.
Tapan todas las cicatrices dormidas.
Me arqueo bajo tus dedos. 
gemidos de lujuria en mi garganta.
Aferro tus manos a mis caderas
te pertenezco entre tus dedos.
Esparzo entre las luces asomadas
mi voluntad, te coronas con ella.
Quiero vivir y morir en ti.
Quiero mi tiempo en tu boca.

Proteges cada instante de placer 
lo llevas a mi alma, 
deambulas por las puertas de mi ser.
Eres el vigilante de mis sueños.
Mi cuerpo tiembla, oh mi amor te imploro
Me aferro a tus brazos, como al opio.
Tiemblo enredada a tus piernas.
Dispones de mis movimientos de placer.
No puedo ser del mundo cuando te beso.

No quiero dormir, sueño mi realidad.
Mi cuerpo cae en tu particular remolino 
placer sin fin, estado febril
letargo moribundo.
Mi cuerpo cansado, ama y arde 
junto a ti. 
No puedo ser del mundo 
cuando tus dedos me tocan.






Mundos prestados






 A veces me sorprendo ocupando los pasos de otros zapatos.
Cubro con mis manos unos huecos que no puedo llenar.
Llego hasta el final de mis días sin sueños por soñar.
Mi mente anda despertando otros pensamientos.
Otras voluntades planifican algunos de mis sueños.

Caen las estrellas con su manto negro noche.
No encuentro las luces del horizonte,
ni las sirenas de las brumas.
Ellas no pertenecen a mi vida.

A veces mis propias pisadas sorprenden
unos latidos que salen del corazón,
quieren huir de mundos prestados.
Prisionera de mi propia estupidez
imprescindible en otras vidas.

Libre en tu tiempo, junto al mar.
Viva en tu propia vida, mi amor.

sábado, 13 de junio de 2015

Desde los elementos.Tierra.





Eres grande desde tu lugar en la luz, 
desde el mar, 
desde el viento.
Eres el universo de mis sueños.
El anillo roto que libera mi cuerpo, 
mi alma, 
mi historia.
Eres la libertad de mi piel.
Me quedo entre tus brazos, 
con mis manos, 
mis senos desnudos.
Mi feminidad abriga tu cuerpo.
Eres la tierra de mis caderas.
Eres todo para mi.

Desde los elementos. Agua.




Me sumerjo en las aguas de tus pensamientos.
Trato de aferrarme a la  luz de tus anhelos.
Entras en mi vida como la lluvia en la tierra.

Inundas mis pesadillas despiertas, arrebatadas, 
pierden el sentido de la noche dormida, 
cuando tus manos bañan mis deseos por soñar.

Eres como la tormenta antes de la calma
me elevas a lo más lejano del abismo
y me repartes ante el mundo.

Cubres cada hueco de mi cuerpo 
como las olas entre las rocas del mar.
Entras en cada rincón de mi piel
bebiendo mi lujurioso amor.




viernes, 12 de junio de 2015

Desde los elementos. Aire.





Se amotinan los momentos a la espera de tu llegada.
Expectantes como la niña ante la olas del mar.
Antes de ti, la calma estival del mediterráneo.
La vida soñada desde mi particular rincón de cafeína.

Llegas ante la mirada de la mujer que escondo.
Al abrigo de todas las calmas y las brumas.
Al reposo de todos los temporales malogrados.
Me escondo con todos los juicios en mis bolsillos.

A tu paso, como el viento que atrapa al mar
lo viste de vida, lo hace nómada entre las rocas.
Vibra en la mirada de unas pupilas entusiastas.
Las cicatrices pican, sacan los recuerdos de mi cuepo.

En una bocanada, arrebatas a la niña de su jaula.
Dejas a la mujer desnuda ante su propio mundo.
Como el viento corre sobre las olas, 
mi niña corre de tu mano sin mirar atrás.

Oreando mis momentos liberando el pasado.
Se fueron con el viento las hojas sueltas 
de todos los libros pintados de negro abismo
escritos con renglones torcidos al precipicio.

Te elevas sobre mi en tu movimiento errante
me atrapas, engulles las pisadas erradas.
Prisionera de tu huracanado amor, 
me atrapas en tus brazos, en tu calma anhelada.




jueves, 11 de junio de 2015

Desde los elementos. Fuego.




Cae la tarde sobre nuestros cuerpos de pasión.
Tu boca apaga el fuego que habita en mi piel.
Tus ojos traen el mar más azul y más libre
atrapando galernas de sol embriagado.

Te elevas sobre mi, mi océano de lava
como poseidon entre el mar de mi piel.
Acallas con tu soplo el frío de  mi alma.
Te amo y me quemo al tocarte.
Mi piel se alarga como una serpiente.
Te atrapa, te ama, te arde, te toca, 
te vive.




Desde los elementos




Soy del mundo en cada momento que existo.
En cada amante que toco, sigo siendo del mundo.
En cada beso que vierto soy del mundo.
En cada susurro en tu cuello, soy del mundo.
En cada abrazo que descanso soy del mundo.

Cada vez que recorres mi cuerpo con tus besos.
Cuando tus manos aprietan mi cintura, 
dibujan mi espalda durante tu orgasmo.
Cuando mis piernas enredan tu ímpetu
así cuando entras en mi cuerpo de fuego
soy del mundo y no tuya.

Cuando beso tu boca como moribunda
en busca aire para mis pulmones.
Cuando mi lengua recorre tu boca
como el loco busca respuestas sin preguntas.
Cuando mis labios susurran entre los besos
que soy tuya, no, soy del mundo.

Cuando bebes tu sudor en mi cuerpo, 
el olor de mi piel entre tus poros. 
Te mojas los dedos en la oquedad 
en la cueva de mis caderas errantes.
La madre consumada sigue siendo niña.
Sigo siendo sólo del mundo.

Cuanto abres la cruz de tus brazos, 
en ellos amo, vivo, lloro, muero y revivo.
Aprietas los miedos que sucumben 
se retuercen, se revelan, pero no pueden a ti.
Cuando llego a tus brazos mi amor, 
tú eres el mundo y entonces soy tuya.



LinkWithin

Related Posts with Thumbnails