lunes, 1 de junio de 2015

Galerna




Mi aliento helado apaga tus infiernos
arrastro tus cadáveres a la caída de mis brazos,
Salto entre tus pesadillas 
entre tus lamentos callados.
 tus desvelos, 
sudor nauseabundo, 
pulso detenido, 
derrotas.
...
...
...
Devoro tus miedos desbocados.
Te beso, te abrazo
acuno tus sueños.
...
...
...
Sueña mi amor.

Una tarde




Llegaste con el mar en la mirada.
Desbocando los minutos del tiempo.
Alterando el sueño de mis noches.

Miraste al precipicio de mi vida
detrás de mis deseos soñados.
Por debajo de mi desnudez.

Tocaste un instante en mi piel.
Un momento para irme.
Un lugar por desear.

Volviste con los minutos en los bolsillos.
Desnudaste mi cuerpo para besar los miedos.
En tus brazos mi lugar para amar.



Todo en una tarde






sábado, 30 de mayo de 2015

Anclado






Vengo a liberarte de tu muelle.
Escogí escollos romos a tu paso hacia la mar.

Los faros son barcos anclados en el mar.
sus luces parecen gritar en la noche
deseando navegar por otros.

No mires atrás cuando te adentres en tu mar.
Seré la luz de tu abismo, 
 la oscuridad de tu propio limbo.

Escucha hombre del mar.
El faro ya respira.






No sabía yo que los faros fuesen barcos anclados en el mar. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

El hombre del mar





Déjame entrar en el mar de tus ojos, bañarme desnuda en tu mirada.
Dime cómo es el viaje de mi cuerpo cuando mi piel te habita.
Mis poros se mueven como las luces del faro, sobre el mar de tu cuerpo.

Entra en la cueva de mi vientre, dibuja tu deseo en ella. 
Deja que mis caderas ondeen en tus barcos hundidos.
Enreda tus manos en mis brazos como las redes del mar.

Me baño en el océano de tu ser y soy apenas una sirena a ciegas.
Arrastro las mareas hasta tu lamento y engullo tus desvelos.
Me elevo sobre el mar y arremeto en los escollos de tus derivas.





martes, 14 de abril de 2015

Nuevo mundo




Te quedaste con todas las muñecas rotas.
Todos los sueños apunto de despertar.
Lanzaste mi última sonrisa al caos.
Asomándome al infinito
vomité mis entrañas, 
mi cuerpo era sudor y amarga saliva.
Arranqué de las paredes de mi habitación
las fotos imaginadas en la noche.
Un nuevo faro en las entrañas recién vomitadas.
Una nueva luz en mi vientre de mar.

Camilo José Cela.
"Finiterre es la última sonrisa del caos del hombre
asomándose al infinito"


domingo, 1 de marzo de 2015

Sirenas en la niebla





Arrebato de mis caderas la mugre de tus manos.
Enciendo a mi antojo unos faros apagados y cobardes.
Mi lamento sordo, mullido de mentiras
escupe tu sonrisa de los recuerdos.
Soy arpía sin vestiduras,
 jurando no odiarte para ser feliz.
Pero caen mis puños sobre la verdad
como se mutilan los barcos en la rocas.
Mis poros destilaron tus repugnancias.

Mi llanto, sirenas en la niebla.




jueves, 19 de febrero de 2015

Eso quiero







No quiero que vuelvas a mi casa.
No sacudas tus brozas entre mis anhelos.
Deja mis sueños soñados, 
mi primera sonrisa intacta.

Las palabras ya se dijeron se repitieron, 
por no hacer, no hacen ni daño.
Quiero tu silencio respetable.

Perderte para siempre
para no perder mi tiempo.
Quiero que te vayas sin nada.

Quiero desnudarme de tus caricias.
Saltar la hoguera de San Juan
quemar de mi piel la huella de la tuya.

Quiero eso
que te vayas.


Gracias Jose marazulmalaga. De nuevo por tu hermosa foto.

martes, 17 de febrero de 2015

No tocar por amor




Recuerdas aquella tarde humeante de café.
Te hablaba y te admiraba y te temblaba.
Me atusaste el pelo, casi no me tocaste.
Temías romperme, difuminar la sonrisa
entre los rayos del sol en la ventana.

Mientras hablabas como lo hace el viento.
Yo contaba los años que nos separaba.
Imaginaba, viajaba hasta el hueco de tus sueños
dónde tú también me amabas.
La mesita de aquel pequeño café
atalaya de impotencias.

Recuerdas al despedirte, me besaste.
Aquella tarde el sol plañía.
Yo también, igual que tú.



La adolescencia literaria a veces es tan soñadora.

martes, 3 de febrero de 2015

Escapando de las luces







Soltando aquello que me daña, delante de mi condena.
A veces estás al otro lado de la puerta, 
haciendo de mi, un alma en pena por siempre, 
otras mostrando un presente que yo hice para ti.

Huyo de tus voces y afirmaciones frustradas.
Alejarme de los trozos del pasado que recompones, 
veo en ellos mi juventud perdida y me duele.

Quiero saberte lejos, 
alejarme del mundanal infierno de mis ecos.
A veces al otro lado de mis tinieblas estás tú.
Habitando ese faro que contempla mi pasado, 
iluminando el camino de mis sueños.
La razón que me une a ti cuando me pierdo.

Estás en mi verdad, eres mi espejo
mis propias arrugas del alma.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Son las mismas pisadas



SON LAS MISMAS PISADAS


Las que dicen que el verano se adentra en el tiempo, cada año las mismas pisadas sobre la playa. Traigo todos los faros en los bolsillos, los reparto sobre la arena, ahora las luces giran en su movimiento terrenal, el mar cubre ahora otros bolsillos vacíos de notas por escribir.

Todos los veranos apaño el limbo de una brújula, un nuevo norte imantado me recuerda que los grados no marcan mis pasos, son los vientos del sur los que arrebatan las agujas de mi caja del destino.  Un rumbo que señala las mismas pisadas estivales sobre la arena, acumulando episodios al índice de una existencia, capítulos que hablan de días pasados.

Noches de verano que alargan el desvelo de una madrugada, la Osa Mayor trae en su carro mis estrellas vanas, necesitan otras bombillas,  farolillos de verbenas entrelazados en los minutos que arrastran los recuerdos ya soñados.

Busco los faros de la noche que arañan los confines precipitados de ultramar, llevan enganchadas las almas que navegan a una deriva torcida. Unos timones zozobrados que se alejan de tormentas terrenales y de vientos tumbados entre escolleras romas.  Me gusta esperar por la mañana a que ellos se apaguen, parecen niños que cesan sus llantos al caer la madrugada. Se quedan sin luz, arrebatadoras sombras en un horizonte añil donde los barcos navegan con libertad. Atalaya advertida de mi propio pasado.

Encuentro entre las mismas pisadas, conchas huecas donde se guarecen los vendavales remotos. Huelen a mar seco, a cangrejo, a leve  néctar sobre mi piel salada, besos que también habitan en el lamento de caracolas de verano. Atrapados como en profecía hacen de lo salobre el canto más hermoso.

Me quedo en el horizonte dorado del ocaso, promete unas luces que traen la noche, revives en el escalofrío del mar de fondo, ese olor en tu cabello enredado en mis dedos. La madrugada se hace densa y más oscura que nunca, antesala del alba, cortejo del astro rey. Otro esplendor llega vistiendo los confines. Otro día más para recordarte.

Pies parados sobre las huellas que siguen en mi memoria,  nuestros pies y también, también mis recuerdos, sobre los mismos pasos y mismas pisadas, apagadas en el mismo faro.











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