
Mis manos en tu pelo,
la primera vez que tocaste mis labios.
Mis pestañas en tu rostro,
mientras susurrabas en mi boca
que todo era un sueño.
Mis brazos por tu cuerpo,
sacudían nuestra realidad
de un erotismo comatoso.
Mis piernas en tus caderas,
sostenidas en tus brazos,
en tu boca,
en tus manos,
en tus susurros.
Enredos de mis ojos
en tu mirada.







