Caen los abrazos liados en huecos olvidados.
Eres el frío del embriagado tras el fuego impetuoso.
Caeré al abismo de brumas a la nada.
Escarzados anhelos precipitados.
Ni besos, ni caricias, ni pálpitos existieron
para llenar tu boca.
Ni sostuvieron mis manos tu deseo.
Brumas en tu propio abismo,
eso fuimos.








