
Delante de mi condena con los manos abiertas, soltando aquello que te daña.
A veces te encuentro al otro lado de la puerta, haciendo de mi, un alma en pena por siempre.
A veces estás con la luz mostrando el presente que yo hice para ti.
Huyo de tus voces y de tus afirmaciones prendidas en un estridente de dolor.
Quiero alejarme de los trozos de mi pasado que recompones, veo en ellos mi juventud perdida y me duele.
Quiero saberte lejos, quiero alejarme del mundanal infierno de mis ecos.
A veces al otro lado de mis tinieblas también estás tú, habitando ese faro que contempla mi pasado, mis rencores.
También iluminando el camino a mis sueños.
En esta luz tienes la razón que me une a ti aún cuando estoy perdida, estás en mi verdad, eres mi verdad, mi espejo y las propias arrugas del alma.
(..)
La música va por mi hija, que me canta esta canción cambiando Maria por Lolilla. Entonces no tengo más remedio que comérmela a besos.













