
Nunca es tarde para volver a situarnos en el centro de nuestro camino. Cansados de caminar por clandestinos pasos, fuera incluso de los límites de la propia familia.
Existen personas que de por vida viven al filo de una realidad, esa otra realidad que lejos de mirar al mundo, ven en su propio ombligo el centro del universo y
lamentablemente una
infinidad de actos
solapados que van fomentando la mentira.
En el mejor de los casos estas desatinadas huellas no dejan más que una escuela de dolor, de
impotencia, de lamentaciones y de errores que terminan por minar la paz familiar.
Y ahora quiero hacer un homenaje a esa persona que lejos de desandar esos pasos furtivos. Parte de su propio escollo existencial que son consecuencia del mismo error una y otra vez, una y otra vez hasta que , ... , gana la humildad de aceptar la situación, se
sitúa en ese centro del camino y a solas anda los pasos que un día pudieron evitarse, o si me apuran eran inimaginables.
Imagino que en ese preciso instante sólo podemos sentirnos un pequeño punto en un sendero tan grande que el vértigo está asegurado.
Quiero mirar qué hay en esa primera huella de ese renovado viaje. Y puedo ver en su corazón, humildad, honestidad, dignidad.
Se produce el milagro, el fenómeno de la familia. Lejos de ese abandono casi obligado, la familia se "vuelca".
Un ser tan valiente merece la pena perdonar para poderlo seguir.
Y digo yo, que los destinos están para
caminarlos y si es al lado de personas tan valientes, no puedo sentarme a esperar.
Os acompaño...
(..)
Lola PadillaPara esas personas que que optan por vivir en paz.