
"Quiero que sientas comodidad"
Así suele comenzar a veces la conversación de dos personas que tienen claro que pueden intentar una vida juntos.
Si se tiene la suerte de descubrir que las afinidades además de compatibles son compartibles, pues la relación promete más que complicidad, placer de vivir día a día.
Se nos traslada al estómago una mariposa que no deja de aletear.
Comenzamos a dimensionar nuestras parcelas, hacemos espacio para esa otra persona que pidió permiso un día para entrar.
Al principio el vertiginoso viaje del amor llega con el miedo de la invasión, del arrebatado espacio, aquel que nos hacía feliz a solas y un día decidimos compartir.
y ahí llega mi gran incógnita. Dónde quedaron las aficiones que se deseaban compartir, los hábitos aquellos que nos hicieron cómplices. Todo aquello que más que enamorarnos nos alertaron de que eran la persona idónea.
Desde mi punto de vista (del de las personas que no saben ser de otra manera). Existen agujeros negros, Triángulos de las Bermudas en la personalidad de algunos seres. Lugares que se tragan a toda una persona con su sonrisa, sus expresiones y toda su esencia.
Sólo nos queda después de enamorarnos...
el duro trabajo de volver a enamorarnos de esa nueva persona que despierta a nuestro lado cada día.
Y si lo conseguimos, añadimos otro Triángulo de las Bermudas a nuestro ser, el que se tragó nuestras ilusiones.
A veces, por qué es tan difícil el amor.
Con todo mi amor para tod@s.
Lola.








