A veces las noches se hacen angustiosas, se hacen eternas y lastimeras. Mullimos aquella parte de nuestra cama que está siempre fría, intentando arrancarle un recuerdo o una señal de esperanza que nos diga que no estaremos solos.Todos tenemos derecho a desear que nos guarden de las pesadillas, que procuren sueños que nos dibuje una sonrisa mientras dormimos.
A veces las parejas teminan espalda con espalda, haciendo de las sábanas ese telón de teatro que a veces se levanta para deleitarnos y otras para mostrarnos que todo era una ficción que detrás lo que existe es un entramado de cuerdas que tiran y aflojan y luces que ya se apagaron.
Deberíamos tener esa mano que nos busca en la noche y desde la ternura nos grita en silencio que sigue ahí.
Deberíamos de hacer de nuestra peculiar obra de teatro la vida misma observada desde la complicidad de una sonrisa, de una abrazo, bien sea para llorar o bien sea para reír. Preludio de sueños dibujando sonrisas, pesadillas sostenidas por abrazos que nos sacude a la realidad.
A veces la soledad estrangula nuestros sueños y nuestras noches.
Un beso a todos.







