
A veces cuando cuando nos enamoramos, aquello lindo, lozano hasta el modo de abrir nuestro corazón de una manera maravillosamente majadera. Aquello tan tierno que a la otra persona la embruja, la enamora.
Al tiempo la torna poseedor del honor de guardarnos entre sus miedos. Miedo a que toquen lo que pretenden sentir como suyo. A veces, sólo a veces caemos en unas redes tan hermosas y seductoras como las que envuelven la piernas bonitas de una mujer, que por seductoras que sean no dejan de ser redes.
No saben que aquello hermoso que pretenden poseer, es precisamente lo que nos hace libres. No saben que la libertad de amar no se puede dominar, es para sentirse más que pleno, amado.
No saben que a veces solo a veces dejan de amar y no lo saben.